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Clínica Lenira Santolaya

 
 

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La osteoporosis y la importancia del ejercicio físico en la tercera edad

La osteoporosis es una enfermedad sistémica ósea. Se caracteriza por una disminución de la densidad ósea y un deterioro en el número y tamaño de las celdillas óseas. Provoca una mayor porosidad del hueso; éste se torna más frágil y menos resistente frente a cargas o traumatismos, aumentando el riesgo de sufrir fracturas. En la actualidad la mejoer técnica que exite para medir la masa ósea, y comprobar si padece osteoporosis, es la densitometría.

Esta enfermedad es asintomática y puede pasar desapercibida hasta que el paciente sufre una fractura ósea. Las fracturas más comunes son en las muñecas, las caderas y las vértebras. Es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en personas mayores de 70 años, y en mujeres en sus primeros años después de la menopausia.

La osteoporosis aparece cuando se rompe el equilibrio existente entre la formación de hueso nuevo y la reabsorción de hueso envejecido (destrucción); ya sea porque disminuye la formación ósea o aumenta la reabsorción del mismo. Este desequilibrio se produce a medida que envejecemos, además intervienen otros factores de riesgo como: genéticos y hereditarios, hormonales (la menopausia en las mujeres), desnutrición, gran cantidad de ingesta del alcohol, tabaquismo, sedentarismo, toma de algunos medicamentos,...

La prevención de la osteoporosis es fundamental para evitar el avance de la enfermedad. Algunos consejos son:

  • Dieta rica en Calcio.
  • Tomar alimentos que aporten vitamina D (pescados grasos) o tomar el sol de forma prudente.
  • Realizar ejercicio físico moderado.
  • Evitar sedentarismo (realizar un paseo diario).
  • Eliminar hábitos perjudiciales (alcohol y tabaco).
  • Aprender a prevenir caídas, trabajando el equilibrio.
  • Si fuese necesario, bajo prescipción médica, tomar suplementos de Calcio, Vit D o fármacos para tratar la osteoporosis.

Recientemente los expertos recomiendan a las personas mayores evitar el sedentarismo y seguir los consejos fisioterápicos para disminuir el dolor, las deformidades por las malas posturas y el riesgo de caídas por la pérdida del equilibrio.

Existe en la actualidad el Programa de Ejercicios Otago (OEP) implantado en Europa, América, Australia y Nueva Zelanda, así como en algunas partes de Asia; cuya finalidad es que las personas de la tercera edad realicen ejericios especifícos de fuerza y reentrenamiento del equilibrio, supervisados por un fisioterapeuta, para reducir las caídas y posibles fracturas. Se ha observado en varios estudios que la práctica de actividad física regular puede ayudar a incrementar la movilidad, la flexibilidad y fuerza muscular, reducir el dolor y mejorar la funcionalidad. El ejercicio puede ayudar a prevenir enfermedades como: la osteoporosis, hipertensión, enfermedades cardíacas, trombosis venosa profunda, ictus, etc.

La suma de todo ello: consejos para la prevención y el programa de ejercicios Otago proporciona un incremento de confianza, autoestima y disfrute, facilita el realcionamiento social y reduce el aislamiento y soledad que algunos mayores sufren.

 
 
 

Esguince de tobillo y su tratamiento

El esguince de tobillo es una distensión, rotura parcial o total de los ligamentos. 

Se produce por el desplazamiento hacia dentro o hacia fuera del pie (torcedura), distendiendo o rompiendo los ligamentos de la cara interna o externa del tobillo. Lo más común es que el pie se desplace hacia dentro, produciéndose una lesión en los ligamentos de la parte externa del tobillo.

En la mayoría de los casos el tobillo se lesiona en actividades diarias: laborales, deportivas o recreativas.

Cuando ocurre un esguince, los síntomas más frecuentes que le acompañan son: dolor, inflamación e inestabilidad. La aparición del dolor no es sinónimo de lesión grave; en cambio, la aparición rápida de inflamación sí que lo es; más aún si con ella va unida la aparición de una equimosis (hematoma). Normalmente la inflamación se sitúa por debajo de la zona lesionada, por el efecto de la gravedad.

Clasificación del esguince de tobillo, 3 tipos diferentes, dependiendo de la gravedad de la lesión: 

  • Esguince de primer grado: Es el resultado de una distensión de los ligamentos que unen los huesos del tobillo. Se acompaña de una inflamación mínima, poco dolor y sin inestabilidad objetivable. El paciente puede comenzar la actividad deportiva en un par de semanas.
  • Esguince de segundo grado: Los ligamentos se rompen parcialmente. Se observa inflamación moderada y equimosis, dolor localizado en la zona externa y algún grado de inestabilidad al andar o estar de pie. Generalmente necesitan de un periodo de reposo mayor antes de volver a la actividad normal.
  • Esguince de tercer grado: Son los más graves, ruptura completa del ligamento e inestabilidad importante de la articulación. Los signos inflamatorios y el dolor son importantes. Rara vez precisan de cirugía, pero se necesitan ocho semanas o más de reposo para que los ligamentos cicatricen correctamente.

El dolor de un esguince de tobillo es intenso y con frecuencia impide que el individuo pueda trabajar o practicar su deporte durante un periodo de tiempo variable. En cambio si recibe un tratamiento fisioterápico apropiado, junto con un periodo adecuado de recuperación del mismo, el tobillo en la mayoría de los casos se recuperará de la lesión evitando que se convierta en un problema crónico, (un tobillo inestable y propenso a sufrir nuevos esguinces en la misma zona).

En fase aguda el tratamiento básico depués de sufrir un esguince es:

  • Frio: Colocar frio cuando la inflamación es importante, ya que limita la movilidad y evita el estasis sanguíneo. El hielo nunca debe estar en contacto directo con la piel, pues podría provocar quemaduras por congelación; debe colocarse un paño entre el hielo y la piel.
  • Reposo: Es imprescindible para eliminar toda la carga adicional sobre el tobillo y evitar la progresión de la lesión. Si el esguince produce cojera, se recomienda el uso de 1 o 2 muletas, para disminuir el apoyo y evitar forzar el ligamento dañado.
  • Compresión: Ayuda a eliminar la inflamación localizada y también tiene una función estabilizadora. La colocación de un correcto vendaje rebajará la presión del paciente sobre el ligamento damnificado.
  • Elevación: Evitará aumentar la inflamación y reducirá la tensión en el tobillo. El pie debe estar elevado, por encima del nivel del corazón.

Pasados unos días con el tobillo vendado desde el primer día y con el conveniente reposo, se puede empezar a realizar sesiones de fisioterapia. El objetivo de la rehabilitación es disminuir la inflamación, movilizar y decoaptar el pie y tobillo, reestablecer la estabilidad de los ligamentos y fortalecer los músculos que lo rodean.

Para ello el fisioterapeuta se  servirá del drenaje linfático, de las manipulaciones y movilizaciones del tobillo, del masaje trnasversal profundo (Cyriax) sobre el ligamento, electroterapia, ejercicios isométricos e isotónicos concéntricos, ejercicios de propiocepción y estiramientos de los músculos. También es importante involucrar al paciente en su propia recuperación mandándole una serie de ejercicos a realizar en casa para ayudar en la progresión de su recuperación.

 

 
 
 

El Bruxismo

El bruxismo es una disfunción mandibular, conocida como rechinar de dientes, que se produce durante el día y durante la noche; siendo en éste último periodo donde es más difícil de controlarlo.

Los pacientes bruxistas aprietan fuertemente los dientes superiores contra los inferiores, deslizándolos hacia delante y atrás, y viceversa, de forma inconsciente, provocando el desgaste de las piezas dentarias. Esta dinsfunción no siempre se detecta fácilmente: suele ser el dentista en una revisión rutinaria, o con el aumento de dolor repentino de la Articulación Temporomandibular (ATM), o porque alguna persona del entorno detecta el ruido del rechinar de los dientes durante el sueño.

Las causas que originan el bruxismo no se conocen suficientemente; en la actualidad los especialistas apuntan al estrés como el principal desencadenante. Otros factores que influyen en su aparición son: el tipo de alimentación del paciente, los hábitos de sueño, la postura, la alineanción de las piezas dentarias,...

No todos los pacientes con bruxismo presentan los mismos síntomas. Los más comunes son:

  • Desgaste en los bordes incisales de las piezas dentarias.
  • Dolor y/o inflamación de la mandíbula.
  • Dolor cervical y del oído.
  • Dolor de cabeza.
  • Dificultad para abrir y/o cerrar la boca.
  • Dificultad pra dormir (insomnio).
  • Sensibilidad a los alimentos fríos, calientes y dulces.
  • Sensibilidad muscular, especialmente por la mañana.
  • Ansiedad, estrés y tensión.

En personas propensas a tener bruxismo se ha demostrado que la reducción del estrés y la ansiedad pueden disminuir esta disfunción.

Los objetivos del tratamiento son: reducir el dolor y la inflamación de la zona, prevenir el desgaste dental y los daños permanentes en la mandíbula y disminuir lo más posible el rechinar de los dientes.

Para evitar el desgaste continuo de los dientes se aconseja utilizar una férula de descarga, ajustada al paciente, mientras duerme. Esta férula, hecha por un especialista, debe usarse de forma continua, ya que ayuda a reeducar los músculos de la boca, facilitando la relajación y ayudando a evitar el dolor mandibular. No obstante, las férulas no resuelven el problema y, aunque eliminen el dolor, si se deja de usar éste volverá a aparecer.

Por otro lado existen algunas medidas para aliviar el dolor: evitar comer alimentos duros y dulces, aumentar la ingesta de Omega 3, realizar ejercicios de relajación para disminuir el estrés, masajear la zona afectada, aplicar hielo en el área del dolor, beber mucha agua y, si fuese necesario, realizar una ortodoncia para alinear los dientes. La cirugía solo se realiza cómo último recurso.

Aunque el bruxismo no es un problema grave puede llegar a causar lesiones dentales permanentes y dolores en la mandíbula a largo plazo.

Desde la fisioterapia existe una rama especializadda en el tratamiento de la ATM, que consiste en aliviar y disminuir el dolor e inflamación de los músculos que se acortan por la tensión generalizada de la zona. Para ello se trabaja desde la terapia manual utilizando: masaje, técnicas inhibitorias, estiramientos, movilizaciones de la ATM, etc.

Un abordaje completo sobre el bruxismo debe considerar todos los aspectos que influyen en él. Por tanto, se aconseja un trabajo interdisciplinar con varios especialistas (odontólogo, psicólogo, fisioterapeuta, nutricionista...) que puedan actuar sobre la mordida, el estrés y el dolor del paciente.

 

 
 
 

Síndrome del túnel carpiano

El nervio mediano pasa por el túnel carpiano, un espacio delimitado por los huesos de la muñeca y el ligamento carpiano (retináculo flexor). Si alguna estructura del túnel (tendones de la musculatura flexora y extensora de los dedos) aumenta su volumen, el nervio se ve presionado.

El nervio mediano es el encargado de dar sensibilidad y moviemiento en la zona del dedo pulgar. Incluyendo la palma de la mano, el dedo pulgar, índice, medio y parte lateral del dedo anular más próxima al dedo pulgar.

El nervio mediano se ve atrapado o presionado en el túnel del carpo, cuando éste es demasiado pequeño o los tendones que discurren junto a él se inflaman. La inflamación puede ser causada por: movimientos repetitivos de la mano y muñeca, uso de herramientas que provocan vibración, artritis reumatoide, retención de liquidos por embarazo o menopausia, fracturas de los huesos de la muñeca, infecciones, etc.

Este atrapamiento del nervio mediano provoca los siguientes síntomas: dolor (tipo quemazón) en muñeca y palma de la mano; pérdida de sensibilidad y fuerza de la mano; entumecimiento y hormigueo en los dedos pulgar, índice y mediano; debilidad y torpeza en la mano a la hora de agarrar algún objeto; disminución de la motricidad fina de los dedos; y atrofia de la musculatura en casos graves.

La evaluación, por parte de un fisioterapeuta, requiere realizar un cuidadoso examen físico del paciente y su historia. Para ello nos valemos de las pruebas de Phalen y Tinel, además de evaluar la fuerza y los diferentes moviemientos de la muñeca y dedos. Es de gran ayuda realizar exámenes médicos como una radiogrfía de la muñeca, electromiografía (EMG) y estudio de conducción nerviosa del nervio mediano (ECN) para comprobar hasta qué punto está afectado el nervio mediano.

El tratamiento fisioterápico, se realiza cuando el atrapamiento del nervio es leve, para evitar que se agrave. El fisioterapeuta debe asesorar al paciente en su trabajo y sus rutinas diarias para evitar la flexión y extensión máxima de la muñeca. A veces se aconseja el uso de elementos ergonómicos, como la férula nocturna, almohadillas para teclados,... para mantener una postura correcta de la articulación. Dentro del tratamiento se realizan estiramientos pasivos y activos de la muñeca, ejercicios de fortalecimiento de la musculatura, movilizaciones del nervio mediano (neurodinámia) y aplicación de compresas frías en la zona.

En el caso, de que sea un atrapamiento grave del nervio, el médico debe valorar la posibilidad de realizar inyecciones de costicoesteroides para disminuir la inflamación o incluso la cirugía, donde se secciona el ligamento carpiano que atrapa al nervio.

 

 

 

 
 
 

El sistema linfático y el tratamiento del edema

En el cuerpo existen circuitos de distribución del agua; un circuito de filtración: el arterial, irriga sangre desde el corazón hacia todas las células del organismo. Y dos circuitos de evacuación o reabsorción, el venoso (sangre) y el linfático (linfa) que recogen los desechos del metabolismo desde las células hasta el corazón. Resumiendo, nuestro cuerpo se alimenta, regenera y limpia gracias a estos tres sistemas, los cuales caminan muy cerca el uno del otro, siendo el sistema venoso y linfático casi paralelos. A nivel fisiológico existe más filtración que reabsorción.

El sistema linfático se compone de una red de capilares linfáticos, precolectores, colectores y nodos o ganglios linfáticos. Lo que el sistema linfático porta es la linfa, la cual desemboca en las venas que llegan al corazón. Existe una red linfática superficial y otra profunda.

La linfa está compuesta en su mayoría de macroproteínas, y agua. Procede de la sangre y circula por los vasos linfáticos haciendo de intermediario en los cambios nutritivos entre la sangre y los tejidos.

La función del sistema linfático es:

  • Circulatoria: recoge los desechos y transporta la grasa (macromoléculas que no pueden pasar al torrente sanguíneo).
  • Defensa del organismo: porque los gérmenes no pueden pasar al sistema linfático. En los ganglios linfáticos hay linfocitos (detectan a los gérmenes) y macrófagos (encargados de destruir los gérmenes).

Cuando se da un desequilibrio, entre el aporte de líquido producido por la filtración y la reabsorción de este mismo, se produce el edema. En un estado normal, fisiológico, aun siendo la filtración mayor que la reabsorción, el cuerpo consigue evacuar o drenar los desechos. Pero cuando existe una obstrucción en la evacuación de estos desechos aparece el edema (los tejidos se llenan de líquido, aumenta la presión intratisular y la piel se distiende).

Existen dos tipos de edema:

  • Fleboedema: debido a un aumento de líquido de origen vascular. Estos edemas presentan el signo de fóvea y mejoran con la posición en declive.
  • Linfedema: cuando la red de evacuación es insuficiente (por disección o extirpación de los ganglios tras una cirugía oncológica). No presenta fóvea ni disminuye en la posición de declive.

El tratamiento a realizar según la Sociedad Europea de Linfología sobre el edema es:

  • Drenaje Linfático manual.
  • Vendaje multicapas.
  • Presoterapia secuencial suave intermitente.
  • Medidas de contención.

En clínica Lenira Santolaya realizamos el Drenaje Linfático Manual, según el método Leduc, el cual trabaja con dos tipos de maniobras:

  • Técnica de Llamada: sirve para realizar la aspiración de la linfa a nivel distal y para vaciar los colectores.
  • Técnica de Reabsorción: para ayudar en la reabsorción del edema.

Trabajamos según este método porque cuenta con el aval de diferentes publicaciones y estudios, que comprueban su eficacia, a través de linfo-gammagrafias. El profesor Albert Leduc es el creador del método e impulsor del grupo Europeo de Linfología.

 

 

 
 

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