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Masaje en Clínica Lenira

Clínica Lenira Santolaya

 
 

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El latigazo cervical es una lesión producida por un mecanismo de aceleración (movimiento de flexión de cabeza y cuello), seguido de uno de deceleración (movimiento de extensión de cabeza y cuello), de forma brusca y excesiva. Esta lesión es muy común al chocar con el coche. En él la cabeza y las cervicales sufren una sacudida provocando con frecuencia lesiones óseas y de tejido blando, como pueden ser: distensión de ligamentos, contracturas musculares, inflamación de los tendones, inflamación de los discos intervertebrales o hernias discales, luxaciones o fracturas vertebrales. Todo ello puede acarrear consecuencias graves.

Los síntomas más frecuentes que los pacientes sufren son: dolor de cuello y hombros con o sin irradiación a los brazos, sensación de cabeza pesada, rigidez cervical, vértigos, mareos o inestabilidad, dolor en la articulación temporomandibular, cefaleas, tinnitus, problemas de visión o audición, ansiedad, problemas de concentración y de memoria...

Todas estas circunstancias deben ser evaluadas al inicio del tratamiento, se aconseja realizar una radiografía o resonancia magnética de las cervicales. En las fases iniciales, y dependiendo de la gravedad, el médico puede aconsejar la aplicación o ingesta de relajantes musculares o antiinflamatorios.

Hasta ahora se recomendaba el uso del collarín blando. Pero actualmente los estudios desvelan que no siempre ayuda en la evolución del paciente; a veces, su uso prolongado, puede aumentar las complicaciones y mantener el dolor, al reducir el tono muscular (atrofia) y la propiocepción de las cervicales.

Es muy recomedable acudir al fisioterapeuta, quien, con diferentes técnicas (masajes, termoterapia, movilizaciones pasivas, manipulaciones y tracciones cervicales), podrá abordar de forma completa esta lesión y obtener el mejor resultado en cada paciente.

 
 
 

Es el engrosamiento o fibrosis alrededor de uno de los nervios que discurren entre los huesos metatarsos del pie. Comúnmente se localiza entre el 3º y 4º dedo, aunque a veces se puede encontrar entre el 2º y 3º. Su incidencia es mayor en las mujeres que en los hombres, y puede aparecer a cualquier edad.

Estos nervios son los encargados de dar sensibilidad y motricidad al pie, y cuando alguno de ellos se ve oprimido de forma continua, se produce una irritación, que mantenida en el tiempo aumenta la presión en la zona produciendo inflamación y posteriormente fibrosis. Esto provocará dolor y pérdida de sensibilidad en los dedos del pie.

Las causas de esta patología pueden ser: usar zapatos apretados o de punta estrecha, usar tacones altos, deformidad de los dedos o problemas en la zona delantera del pie (juanetes y/o dedos en martillo), tener pies planos o con tendencia a pronación, caminar de puntillas o realizar deportes de salto continuado...

Los síntomas con los que el paciente suele acudir al médico son:

  • Hormigueo en el espacio entre el 3º y 4º dedo del pie.
  • Calambres en los dedos de los pies.
  • Dolores punzantes en la zona metatarsiana del pie.
  • Sensación de frio o calor entre el 3º y 4º dedo.
  • El dolor aumenta al utilizar zapatos cerrados.
  • Los síntomas se acentúan al andar en exceso, correr, mantenerse de pie durante mucho tiempo o al bailar ballet.

El médico para poder confirmar el diagnóstico, y no confundirlo con una metatarsalgia por sobrecarga, debe realizar una prueba radiológica: una ecografía de alta resolución o una resonancia magnética, ya que con una radiografía normal no es visible.

En el tratamiento inical se debe intentar eliminar la sobrecarga mecánica de la zona: utilizando una horma más ancha en el calzado, evitar el uso de tacones, usar plantillas personalizadas para descargar la zona del antepié y, ante todo, realizar reposo. Todo esto se debe acompañar con un tratamiento fisioterápico dirigido a desinflamar la zona y dar más flexibilidad al pie con el uso del frio, movilizar metatarsos, masajear la zona del antepié y estirar la planta del pie. Cuando se está en una fase muy aguda el médico puede aconsejar también antinflamatorios que pueden ser infiltraciones (no se realizan más de tres por año), o por vía oral. Este tratamiento suele ser efectivo en un 70% de los casos.

En los casos en el que el tratamiento conservador no mejora los síntomas, se debe plantear la cirugía, con el fin de aumentar el espacio alrededor del nervio (eliminando el tejido engrosado alrededor de éste), o eliminar parte del nervio.

Si el Neuroma de Morton no es tratado puede dar complicaciones con el paso del tiempo, impidiendo caminar e incluso causar otras patologías, a nivel de los miembros inferiores, por modificar la pisada para evita el dolor.

 
 
 

La osteoporosis es una enfermedad sistémica ósea. Se caracteriza por una disminución de la densidad ósea y un deterioro en el número y tamaño de las celdillas óseas. Provoca una mayor porosidad del hueso; éste se torna más frágil y menos resistente frente a cargas o traumatismos, aumentando el riesgo de sufrir fracturas. En la actualidad la mejoer técnica que exite para medir la masa ósea, y comprobar si padece osteoporosis, es la densitometría.

Esta enfermedad es asintomática y puede pasar desapercibida hasta que el paciente sufre una fractura ósea. Las fracturas más comunes son en las muñecas, las caderas y las vértebras. Es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en personas mayores de 70 años, y en mujeres en sus primeros años después de la menopausia.

La osteoporosis aparece cuando se rompe el equilibrio existente entre la formación de hueso nuevo y la reabsorción de hueso envejecido (destrucción); ya sea porque disminuye la formación ósea o aumenta la reabsorción del mismo. Este desequilibrio se produce a medida que envejecemos, además intervienen otros factores de riesgo como: genéticos y hereditarios, hormonales (la menopausia en las mujeres), desnutrición, gran cantidad de ingesta del alcohol, tabaquismo, sedentarismo, toma de algunos medicamentos,...

La prevención de la osteoporosis es fundamental para evitar el avance de la enfermedad. Algunos consejos son:

  • Dieta rica en Calcio.
  • Tomar alimentos que aporten vitamina D (pescados grasos) o tomar el sol de forma prudente.
  • Realizar ejercicio físico moderado.
  • Evitar sedentarismo (realizar un paseo diario).
  • Eliminar hábitos perjudiciales (alcohol y tabaco).
  • Aprender a prevenir caídas, trabajando el equilibrio.
  • Si fuese necesario, bajo prescipción médica, tomar suplementos de Calcio, Vit D o fármacos para tratar la osteoporosis.

Recientemente los expertos recomiendan a las personas mayores evitar el sedentarismo y seguir los consejos fisioterápicos para disminuir el dolor, las deformidades por las malas posturas y el riesgo de caídas por la pérdida del equilibrio.

Existe en la actualidad el Programa de Ejercicios Otago (OEP) implantado en Europa, América, Australia y Nueva Zelanda, así como en algunas partes de Asia; cuya finalidad es que las personas de la tercera edad realicen ejericios especifícos de fuerza y reentrenamiento del equilibrio, supervisados por un fisioterapeuta, para reducir las caídas y posibles fracturas. Se ha observado en varios estudios que la práctica de actividad física regular puede ayudar a incrementar la movilidad, la flexibilidad y fuerza muscular, reducir el dolor y mejorar la funcionalidad. El ejercicio puede ayudar a prevenir enfermedades como: la osteoporosis, hipertensión, enfermedades cardíacas, trombosis venosa profunda, ictus, etc.

La suma de todo ello: consejos para la prevención y el programa de ejercicios Otago proporciona un incremento de confianza, autoestima y disfrute, facilita el realcionamiento social y reduce el aislamiento y soledad que algunos mayores sufren.

 
 
 

El esguince de tobillo es una distensión, rotura parcial o total de los ligamentos. 

Se produce por el desplazamiento hacia dentro o hacia fuera del pie (torcedura), distendiendo o rompiendo los ligamentos de la cara interna o externa del tobillo. Lo más común es que el pie se desplace hacia dentro, produciéndose una lesión en los ligamentos de la parte externa del tobillo.

En la mayoría de los casos el tobillo se lesiona en actividades diarias: laborales, deportivas o recreativas.

Cuando ocurre un esguince, los síntomas más frecuentes que le acompañan son: dolor, inflamación e inestabilidad. La aparición del dolor no es sinónimo de lesión grave; en cambio, la aparición rápida de inflamación sí que lo es; más aún si con ella va unida la aparición de una equimosis (hematoma). Normalmente la inflamación se sitúa por debajo de la zona lesionada, por el efecto de la gravedad.

Clasificación del esguince de tobillo, 3 tipos diferentes, dependiendo de la gravedad de la lesión: 

  • Esguince de primer grado: Es el resultado de una distensión de los ligamentos que unen los huesos del tobillo. Se acompaña de una inflamación mínima, poco dolor y sin inestabilidad objetivable. El paciente puede comenzar la actividad deportiva en un par de semanas.
  • Esguince de segundo grado: Los ligamentos se rompen parcialmente. Se observa inflamación moderada y equimosis, dolor localizado en la zona externa y algún grado de inestabilidad al andar o estar de pie. Generalmente necesitan de un periodo de reposo mayor antes de volver a la actividad normal.
  • Esguince de tercer grado: Son los más graves, ruptura completa del ligamento e inestabilidad importante de la articulación. Los signos inflamatorios y el dolor son importantes. Rara vez precisan de cirugía, pero se necesitan ocho semanas o más de reposo para que los ligamentos cicatricen correctamente.

El dolor de un esguince de tobillo es intenso y con frecuencia impide que el individuo pueda trabajar o practicar su deporte durante un periodo de tiempo variable. En cambio si recibe un tratamiento fisioterápico apropiado, junto con un periodo adecuado de recuperación del mismo, el tobillo en la mayoría de los casos se recuperará de la lesión evitando que se convierta en un problema crónico, (un tobillo inestable y propenso a sufrir nuevos esguinces en la misma zona).

En fase aguda el tratamiento básico depués de sufrir un esguince es:

  • Frio: Colocar frio cuando la inflamación es importante, ya que limita la movilidad y evita el estasis sanguíneo. El hielo nunca debe estar en contacto directo con la piel, pues podría provocar quemaduras por congelación; debe colocarse un paño entre el hielo y la piel.
  • Reposo: Es imprescindible para eliminar toda la carga adicional sobre el tobillo y evitar la progresión de la lesión. Si el esguince produce cojera, se recomienda el uso de 1 o 2 muletas, para disminuir el apoyo y evitar forzar el ligamento dañado.
  • Compresión: Ayuda a eliminar la inflamación localizada y también tiene una función estabilizadora. La colocación de un correcto vendaje rebajará la presión del paciente sobre el ligamento damnificado.
  • Elevación: Evitará aumentar la inflamación y reducirá la tensión en el tobillo. El pie debe estar elevado, por encima del nivel del corazón.

Pasados unos días con el tobillo vendado desde el primer día y con el conveniente reposo, se puede empezar a realizar sesiones de fisioterapia. El objetivo de la rehabilitación es disminuir la inflamación, movilizar y decoaptar el pie y tobillo, reestablecer la estabilidad de los ligamentos y fortalecer los músculos que lo rodean.

Para ello el fisioterapeuta se  servirá del drenaje linfático, de las manipulaciones y movilizaciones del tobillo, del masaje trnasversal profundo (Cyriax) sobre el ligamento, electroterapia, ejercicios isométricos e isotónicos concéntricos, ejercicios de propiocepción y estiramientos de los músculos. También es importante involucrar al paciente en su propia recuperación mandándole una serie de ejercicos a realizar en casa para ayudar en la progresión de su recuperación.

 

 
 
 

El bruxismo es una disfunción mandibular, conocida como rechinar de dientes, que se produce durante el día y durante la noche; siendo en éste último periodo donde es más difícil de controlarlo.

Los pacientes bruxistas aprietan fuertemente los dientes superiores contra los inferiores, deslizándolos hacia delante y atrás, y viceversa, de forma inconsciente, provocando el desgaste de las piezas dentarias. Esta dinsfunción no siempre se detecta fácilmente: suele ser el dentista en una revisión rutinaria, o con el aumento de dolor repentino de la Articulación Temporomandibular (ATM), o porque alguna persona del entorno detecta el ruido del rechinar de los dientes durante el sueño.

Las causas que originan el bruxismo no se conocen suficientemente; en la actualidad los especialistas apuntan al estrés como el principal desencadenante. Otros factores que influyen en su aparición son: el tipo de alimentación del paciente, los hábitos de sueño, la postura, la alineanción de las piezas dentarias,...

No todos los pacientes con bruxismo presentan los mismos síntomas. Los más comunes son:

  • Desgaste en los bordes incisales de las piezas dentarias.
  • Dolor y/o inflamación de la mandíbula.
  • Dolor cervical y del oído.
  • Dolor de cabeza.
  • Dificultad para abrir y/o cerrar la boca.
  • Dificultad pra dormir (insomnio).
  • Sensibilidad a los alimentos fríos, calientes y dulces.
  • Sensibilidad muscular, especialmente por la mañana.
  • Ansiedad, estrés y tensión.

En personas propensas a tener bruxismo se ha demostrado que la reducción del estrés y la ansiedad pueden disminuir esta disfunción.

Los objetivos del tratamiento son: reducir el dolor y la inflamación de la zona, prevenir el desgaste dental y los daños permanentes en la mandíbula y disminuir lo más posible el rechinar de los dientes.

Para evitar el desgaste continuo de los dientes se aconseja utilizar una férula de descarga, ajustada al paciente, mientras duerme. Esta férula, hecha por un especialista, debe usarse de forma continua, ya que ayuda a reeducar los músculos de la boca, facilitando la relajación y ayudando a evitar el dolor mandibular. No obstante, las férulas no resuelven el problema y, aunque eliminen el dolor, si se deja de usar éste volverá a aparecer.

Por otro lado existen algunas medidas para aliviar el dolor: evitar comer alimentos duros y dulces, aumentar la ingesta de Omega 3, realizar ejercicios de relajación para disminuir el estrés, masajear la zona afectada, aplicar hielo en el área del dolor, beber mucha agua y, si fuese necesario, realizar una ortodoncia para alinear los dientes. La cirugía solo se realiza cómo último recurso.

Aunque el bruxismo no es un problema grave puede llegar a causar lesiones dentales permanentes y dolores en la mandíbula a largo plazo.

Desde la fisioterapia existe una rama especializadda en el tratamiento de la ATM, que consiste en aliviar y disminuir el dolor e inflamación de los músculos que se acortan por la tensión generalizada de la zona. Para ello se trabaja desde la terapia manual utilizando: masaje, técnicas inhibitorias, estiramientos, movilizaciones de la ATM, etc.

Un abordaje completo sobre el bruxismo debe considerar todos los aspectos que influyen en él. Por tanto, se aconseja un trabajo interdisciplinar con varios especialistas (odontólogo, psicólogo, fisioterapeuta, nutricionista...) que puedan actuar sobre la mordida, el estrés y el dolor del paciente.

 

 
 

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