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Masaje en Clínica Lenira

Clínica Lenira Santolaya

 
 

Nuestras noticias y novedades

 
 

El nervio mediano pasa por el túnel carpiano, un espacio delimitado por los huesos de la muñeca y el ligamento carpiano (retináculo flexor). Si alguna estructura del túnel (tendones de la musculatura flexora y extensora de los dedos) aumenta su volumen, el nervio se ve presionado.

El nervio mediano es el encargado de dar sensibilidad y moviemiento en la zona del dedo pulgar. Incluyendo la palma de la mano, el dedo pulgar, índice, medio y parte lateral del dedo anular más próxima al dedo pulgar.

El nervio mediano se ve atrapado o presionado en el túnel del carpo, cuando éste es demasiado pequeño o los tendones que discurren junto a él se inflaman. La inflamación puede ser causada por: movimientos repetitivos de la mano y muñeca, uso de herramientas que provocan vibración, artritis reumatoide, retención de liquidos por embarazo o menopausia, fracturas de los huesos de la muñeca, infecciones, etc.

Este atrapamiento del nervio mediano provoca los siguientes síntomas: dolor (tipo quemazón) en muñeca y palma de la mano; pérdida de sensibilidad y fuerza de la mano; entumecimiento y hormigueo en los dedos pulgar, índice y mediano; debilidad y torpeza en la mano a la hora de agarrar algún objeto; disminución de la motricidad fina de los dedos; y atrofia de la musculatura en casos graves.

La evaluación, por parte de un fisioterapeuta, requiere realizar un cuidadoso examen físico del paciente y su historia. Para ello nos valemos de las pruebas de Phalen y Tinel, además de evaluar la fuerza y los diferentes moviemientos de la muñeca y dedos. Es de gran ayuda realizar exámenes médicos como una radiogrfía de la muñeca, electromiografía (EMG) y estudio de conducción nerviosa del nervio mediano (ECN) para comprobar hasta qué punto está afectado el nervio mediano.

El tratamiento fisioterápico, se realiza cuando el atrapamiento del nervio es leve, para evitar que se agrave. El fisioterapeuta debe asesorar al paciente en su trabajo y sus rutinas diarias para evitar la flexión y extensión máxima de la muñeca. A veces se aconseja el uso de elementos ergonómicos, como la férula nocturna, almohadillas para teclados,... para mantener una postura correcta de la articulación. Dentro del tratamiento se realizan estiramientos pasivos y activos de la muñeca, ejercicios de fortalecimiento de la musculatura, movilizaciones del nervio mediano (neurodinámia) y aplicación de compresas frías en la zona.

En el caso, de que sea un atrapamiento grave del nervio, el médico debe valorar la posibilidad de realizar inyecciones de costicoesteroides para disminuir la inflamación o incluso la cirugía, donde se secciona el ligamento carpiano que atrapa al nervio.

 

 

 

 
 
 

En el cuerpo existen circuitos de distribución del agua; un circuito de filtración: el arterial, irriga sangre desde el corazón hacia todas las células del organismo. Y dos circuitos de evacuación o reabsorción, el venoso (sangre) y el linfático (linfa) que recogen los desechos del metabolismo desde las células hasta el corazón. Resumiendo, nuestro cuerpo se alimenta, regenera y limpia gracias a estos tres sistemas, los cuales caminan muy cerca el uno del otro, siendo el sistema venoso y linfático casi paralelos. A nivel fisiológico existe más filtración que reabsorción.

El sistema linfático se compone de una red de capilares linfáticos, precolectores, colectores y nodos o ganglios linfáticos. Lo que el sistema linfático porta es la linfa, la cual desemboca en las venas que llegan al corazón. Existe una red linfática superficial y otra profunda.

La linfa está compuesta en su mayoría de macroproteínas, y agua. Procede de la sangre y circula por los vasos linfáticos haciendo de intermediario en los cambios nutritivos entre la sangre y los tejidos.

La función del sistema linfático es:

  • Circulatoria: recoge los desechos y transporta la grasa (macromoléculas que no pueden pasar al torrente sanguíneo).
  • Defensa del organismo: porque los gérmenes no pueden pasar al sistema linfático. En los ganglios linfáticos hay linfocitos (detectan a los gérmenes) y macrófagos (encargados de destruir los gérmenes).

Cuando se da un desequilibrio, entre el aporte de líquido producido por la filtración y la reabsorción de este mismo, se produce el edema. En un estado normal, fisiológico, aun siendo la filtración mayor que la reabsorción, el cuerpo consigue evacuar o drenar los desechos. Pero cuando existe una obstrucción en la evacuación de estos desechos aparece el edema (los tejidos se llenan de líquido, aumenta la presión intratisular y la piel se distiende).

Existen dos tipos de edema:

  • Fleboedema: debido a un aumento de líquido de origen vascular. Estos edemas presentan el signo de fóvea y mejoran con la posición en declive.
  • Linfedema: cuando la red de evacuación es insuficiente (por disección o extirpación de los ganglios tras una cirugía oncológica). No presenta fóvea ni disminuye en la posición de declive.

El tratamiento a realizar según la Sociedad Europea de Linfología sobre el edema es:

  • Drenaje Linfático manual.
  • Vendaje multicapas.
  • Presoterapia secuencial suave intermitente.
  • Medidas de contención.

En clínica Lenira Santolaya realizamos el Drenaje Linfático Manual, según el método Leduc, el cual trabaja con dos tipos de maniobras:

  • Técnica de Llamada: sirve para realizar la aspiración de la linfa a nivel distal y para vaciar los colectores.
  • Técnica de Reabsorción: para ayudar en la reabsorción del edema.

Trabajamos según este método porque cuenta con el aval de diferentes publicaciones y estudios, que comprueban su eficacia, a través de linfo-gammagrafias. El profesor Albert Leduc es el creador del método e impulsor del grupo Europeo de Linfología.

 

 

 
 
 

La especialización en uro-ginecología dentro de la fisioterapia es bastante reciente en España, en relación a otros países europeos. Esta especialización se ocupa de la prevención y tratamiento de las disfunciones relacionadas con el periné. Es un tratamiento indoloro que da muy buenos resultados.

Por desgracia hay muchas personas que desconocen qué es el suelo pélvico; no saben situarlo en su propio cuerpo (no tienen conciencia de él) y, por lo tanto, no lo controlan. Hay que entender que el suelo pélvico tiene un papel muy importante en nuestra salud y bienestar.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos que van desde el coxis hasta el pubis, que cierra la cavidad abdominal por su parte inferior, con forma de hamaca, sosteniendo la vejiga, vagina y recto (entre otras vísceras). Cada músculo del periné tiene una función específica, pero en conjunto, podemos hablar de tres funciones principales:

  • Sostiene nuestras vísceras pélvicas: la musculatura del suelo pélvico es la encargada, junto con los ligamentos y fascias, de sujetar y mantener nuestra vejiga, útero y recto en una posición correcta dentro de nuestra pelvis.
  • Continencia: es el encargado del correcto funcionamiento de apertura/cierre de los esfínteres uretral y anal en la micción y defecación.
  • Función reproductiva: el periné es la última fase por la que pasa la cabeza del bebé en la hora del parto, ayudando a que su cabeza rote.

La alteración más frecuente del suelo pélvico es su hipotonía: su forma de hamaca cambia, abombándose más, y dejando de realizar sus funciones de sujeción de los órganos y cierre de los conductos. Algunos de los factores de riesgo que pueden dañar o debilitar nuestro suelo pélvico son: el embarazo y el parto, la menopausia y/o envejecimiento, el estreñimiento, trabajos que requieran grandes esfuerzos, una postura incorrecta, la realización de deportes de impacto, la obesidad, cirugías previas en la musculatura del periné,... De aquí la importancia no sólo del tratamiento, sino también de la prevención.

El debilitamiento del suelo pélvico puede provocar:

  • Incontinecia: es el trastorno más frecuente, la incontinencia de orina y gases.
  • Prolapsos: es el trastorno más grave, es la salida de los órganos pélvicos (útero, vejiga, recto) por la vagina o por el recto.
  • Disfunción sexual. Se manifiesta con una disminución en la calidad de las relaciones y dolor durante el coito.

El tratamiento fisioterápico del suelo pélvico nos puede ayudar en los siguientes casos:

  • Durante el embarazo: en esta estapa es muy importante comenzar con ejercicios de tonificación y elasticidad de la musculatura del suelo pélvico para reducir el riesgo de desgarro o episiotomía en el parto.
  • En el postparto: es imprescindible recuperar la musculatura del suelo pélvico y el equilibrio abdómino-pélvico para reducir las posibles secuelas que podrían aparecer, a corto o largo plazo, tras el parto.
  • Si sufrimos escapes de orina, heces o gases.
  • Si las relaciones sexuales no son placenteras o son dolorosas.
  • Si las vísceras pélvicas están caídas (prolapso).
  • Si aún persisten las molestias de la cicatriz tras una episiotomía, desgarro o cesárea.
  • Si nos vamos a someter a una cirugía uroginecológica o proctológica o ya nos hemos sometido a ella.
  • Si presentamos incontinencia urinaria tras cirugía de cáncer de próstata.
  • Si nuestro suelo pélvico está debilitado o no conseguimos localizarlo correctamente.

Para reforzar tu suelo pélvico y evitar cualquiera de los trastornos que hemos mencionado anteriormente puedes realizar:

  • Ejercicios de Kegel: en ellos pedimos la contracción de los músculos del suelo pélvico.
  • Pilates: durante los ejercicios de pilates se debe activar la musculatura del periné, por lo que estaremos fortaleciéndola.
  • Accesorios del suelo pélvico como: Elvie, bolas chinas, educadores, conos y pesas vaginales.
  • Comida sana: hacer una dieta equilibrada también ayuda a fortalecer el suelo pélvico.
  • Higiene postural:caminar erguidas también contribuirá al fortalecimiento de los órganos pélvicos.

Es recomendable acudir a un fisioterapeuta especializado, quien valorará la situación de nuestro periné y nos dará las pautas más adecuadas para mantener la salud del mismo. No nos conformemos con llevar compresas o salvaslip ante la incontinencia urinaria. Actualmente hay solución a este problema gracias a las últimas técnicas de fisioterapia de suelo pélvico.

 

 
 
 

A menudo los pacientes vienen con dolor en la zona lumbar, glútea o en las piernas, siendo provocado muchas veces por lo que los fisioterapeutas llamamos síndrome piramidal o falsa ciática. Éste síndrome se manifiesta en espasmos o contracturas del músculo piramidal o piriforme, provocando una irritación en el nervio ciático.

El músculo piramidal es un músculo pequeño ubicado en la parte profunda de las nalgas, detrás del glúteo mayor. Va desde la cara anterior del sacro hasta el trocánter mayor del fémur. Este músculo, como el resto de pelvitrocantéreos, tiene acción estabilizadora y amortiguadora en la carrera y en la marcha. Cuando observamos el piramidal de forma aislada, y la cadera está en extensión, actúa como rotador externo de la pierna. En cambio, si la cadera esta flexionada, el músculo se convierte en abductor del fémur.

Las causas más frecuentes de la falsa ciática son: sobrecarga del músculo (por actividades pesadas o del alta intensidad física), alteraciones en la marcha y malos hábitos posturales (por permanecer largos tiempos de pie o sentados), y traumatismos directos en la zona de la pelvis.

A menudo los síntomas de esta patología son: dolor local en la zona glútea, dolor referido en lumbar, dolor profundo en la cadera, entumecimiento y hormigueo en la zona posterior del muslo, sensación de tensión isquiotibial, rigidez y debilidad.

La clínica de este síndrome puede confundirse con una radiculopatía L5-S1, debido a una patología discal y/o artropatía facetaria de las últimas lumbares con estrechamiento foraminal; por esa razón sería necesario un correcto diagnóstico a través de un examen físico y pruebas de imagen.

Una vez valorada la situación del paciente, el fisioterapeuta dispone de diversas técnicas para el tratamiento adecuado: ejercicios de elongación del piramidal y musculatura isquitobial, terapia con calor y/o frio, terapia manual, electroterapia, punción seca, trabajar la biomecánica del paciente... En ocasiones podría ser necesario un tratamiento médico.

 

 
 
 

Después de posibles excesos, con motivo de las fiestas navideñas, es conveniente prestar atención a nuestra dieta. Un dieta sana es la que reúne la cantidad adecuada de nutrientes para el mantenimiento y regeneración del organismo. Conviene evitar, o rebajar considerablemente, el consumo de azúcar, alimentos procesados industrialmente (grasas trans o saturadas), lácteos, trigo... Lo que comemos a lo largo del día puede resultar una medicina natural o un tóxico para nuestro organismo.

Para tener una dieta básica sana debemos introducir: fibra, vitaminas y minerales (fruta y verdura); hidratos de carbono complejos (cereales integrales, pan, pasta, arroz integral, patatas, legumbres); aceites y grasas de calidad (aceite de oliva, pescados azules) y proteínas de calidad. Diariamente se debe consumir frutos secos, semillas, especias, hierbas aromáticas, ajo y cebolla, ya que estos nutrientes son antibacterianos, antifúngicos, antiinflamatorios, anticancerígenos... naturales.

Para ello debemos saber que la mejor nutrición para nuestro organismo es la ingesta de los nutrientes de temporada y locales de nuestra región. Debemos también ser conscientes que realizar las comidas en compañía y en las mismas horas nos ayuda no solo a disfrutar de una alimentación sana sino de tener nuestro organismo a punto para asimilar y digerir lo que comemos. La hidratación diaria de agua o infusuines es, junto con lo anterior, la base de una dieta sana y equilibrada. Para tener una salud correcta debemos introducir diariamente una hora de ejercicio físico regular para divertirnos. Todo ello se observa en la actual pirámide de la dieta mediterránea.

Además, es importante saber que una dieta sana, es una dieta variada; con la ingesta de apenas uno, dos o tres nutrientes corremos el riesgo de enfermar con más rapidez. El exceso de proteína animal podrá perjudicar el funcionamiento del riñón; el abuso de hidratos de carbono dañará  el páncreas; y el consumo frecuente de grasas provocará que nuestro hígado y vesícula biliar sufran.

"Nos alimentamos de lo que asimilamos y digerimos, no de lo que comemos"

 

 
 

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