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Llamamos pata de ganso a la estructura tendinosa localizada en la parte lateral interna de la rodilla, debajo de la línea articular, donde se insertan tres tendones que pertenecen a los músculos: recto interno, sartorio y semitendinoso.
La tendinitis de pata de ganso se produce por la inflamación de los tendones de estos tres músculos y la bolsa sinovial que se encuentra en esa zona para amortiguar los roces con la parte interna/medial de la meseta tibial.
Este tipo de tendinitis suele ser más frecuente en mujeres con sobrepeso y con artrosis de rodilla, en diabéticos y en corredores.
En el caso de las mujeres, se debe a un aumento de presión sobre la inserción de la pata de ganso por el sobrepeso y/o por el cambio fisiológico de la rodilla por la degeneración articular. En cambio en los corredores es por exceso de ejercicio físico, ligado en muchas ocasiones a: dar grandes zancadas, tener los pies planos, un acortamiento de la musculatura isquiotibial o tener genu valgo de rodilla (desviación de esta hacia dentro).
El síntoma principal de la tendinitis de la pata de ganso es el dolor. En ocasiones es constante y se asocia a un edema y rigidez inicial (que va disminuyendo poco a poco). El dolor es intenso al palpar la zona interna de la rodilla y, en fases agudas, también el dolor se agudiza durante la noche. Cuando más se manifiesta es al levantarse de la silla o cama, al salir del coche, al agacharse, al correr o dar zancadas grandes. Cuando el dolor es muy intenso puede incluso limitar al paciente a la hora de caminar.
En el caso de los corredores, antes de que aparezca la lesión, es muy importante prevenirse: con una sesión de calentamiento antes de realizar el deporte y una posterior sesión de estiramiento para ayudar al organismo la vuelta al reposo.
Para realizar el tratamiento, el fisioterapeuta deberá realizar un examen exhaustico del paciente, analizando su biomecánica, y determinar con más precisión la causa que lo genera.
El tratamiento inicial va encaminado a aliviar el dolor y reducir la inflamación de la zona. Para ello es recomendable usar antiinflamatorios (vía tópica o vía oral con receta médica), aplicaciones locales de compresas frías y mantener el mayor reposo posible (en caso de corredores, dejar de realizar la práctica deportiva correspondiente).
A nivel de rehabilitación fisioterapéutica será recomendable la aplicación de ultrasonido, electroestimulación, lasér, cyriax, estiramientos pasivos de la musculatura implicada y vendaje neuromuscular entre otros.
Terminado el periodo de recuperación, es fundamental recordar que lo más importante es prevenir. Por lo tanto, (sobretodo los deportistas), al volver a la actividad lo harán de forma progresiva y prestando especial atención en el tipo de calzado que usa.
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